Tomando
como referencia estos datos, y aún ateniéndonos a las posibles
variaciones que puedan haber de este cálculo, nos parece una
cantidad desorbitada para los tiempos que corren. Con unas tasas tan
elevadas de paro y una precariedad laboral tan evidente no
podemos permitirnos lujos innecesarios,
empezando por la Navidad, esa gran mentira que tiene por objetivo el
incremento de las ventas y el olvido momentáneo de la rutina.
Los
datos revelados por la OCU acercan, y casi igualan, la media de
dinero que vamos a gastar estas fiestas con el subsidio mensual por
desempleo que ofrece el Gobierno a las personas que no tienen
trabajo. En otras palabras, los españoles desembolsaremos una
cantidad muy pareja a lo que alrededor de un cuarto de la población
factura a razón de su imposibilidad para desempeñar tareas
remuneradas.
Las
cifras hablan por sí solas, pero escandalizan más si cabe al
contemplar y comparar estas cantidades con el salario mínimo
interprofesional en el país, que el Real Decreto 1888/11, datado del
30 de diciembre de 2011, estipula en 641'40 euros. ¡Ni los
trabajadores en activo tienen margen para maniobrar en este
consumismo orgásmico para unos y dramático para otros! Son muchas
las dudas que abordan a este equipo de periodistas pero tenemos una
convicción en común: ¿Crisis? Sí, para unos cuantos.